La novedad de este año en la gama de teléfonos de Apple está despertando un nulo interés de compra en su propio público objetivo. Y es que el resto de la gama lo canibaliza.
El modelo estándar del 17 ya tiene las prestaciones que se le reclamaban, como un mayor tamaño de pantalla y tasa de refresco de 120hz (a buenas horas), y los modelos Pro y Pro Max siguen siendo la opción en la que pagar más supone tener más prestaciones, no menos. Un teléfono con una sola cámara, sin ranura para sim física (esto deja a los clientes de operadoras como DIGI fuera) y que su único aspecto a destacar es su delgadez (debido a que casi toda la circuiteria se ha miniaturizado en el modulo de cámara).
Tecnológicamente es una pasada. Pero al igual que con las Vision Pro, nadie se lo quiere llevar a casa. Dudo que veamos otro modelo Air, salvo que hagan cambios importantes.


